EL PLAN MAESTRO -Javier Sierra
Tanto fue el interés que despertó en mí que, a medida que avanzaba en la lectura, fui catalogando cada una de las piezas que aparecían en el libro para, una vez terminado, recorrer el Museo del Prado con él en mano.
Ir encontrando, una a una, las obras que aparecen en la historia fue casi como participar en la investigación del propio autor. Cada sala parecía cobrar otra dimensión y confieso que más de una vez me quedé frente a un cuadro intentando identificar lo que Javier sugiere entre líneas y, cuando lo encontraba, mostrárselo con emoción a mi mejor amiga, a quien agradezco su compañía en esta aventura.
Para Javier, si llegas a leer esto, me gustaría compartir algo curioso que me ha sucedido con el retrato del aposentador real (pág. 443). Por más que leo la descripción que das sobre la figura del pez que hay en él, mis ojos —o tal vez mi mente— no han podido encontrar exactamente esa figura. ¡Y eso que la señalas! Sin embargo, he encontrado otro pez aún más realista. Espero algún día poder mostrarte lo que ven mis ojos.

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